martes, 20 de marzo de 2012

CUANDO LA ABUELITA CASTIGO A CAPERUCITA ROJA


Esta historia me la conto el Lobo, ya que fue el único que sobrevivió al fin de los tiempos Caperucianos. Cuando cumplió los quince años Caperucita, decidió dedicarse a llevarle la comida y la medicina a la abuelita que vivía bien al fondo del bosque. Cuando el lobo vio a Caperucita, se enamoró de ella, esto fue un amor a primera vista y como iba Caperucita por el bosque, el Lobo aprovecho para conversar con ella, se le acercó y le pregunto: “Niña de capa roja y hermosos ojos” ¿Para dónde vas, si es que puedo saber? Ese Lobo al que todos los humanos que vivían en el bosque lo consideraban malvado (perverso), pero la realidad era otra, los animales del bosque lo admiraban por ser romántico, poeta, músico y muy tierno, también era el que resolvía todos los problemas de amores en el bosque. La niña que era distraída, al verlo con esos ojos grandes y negros como azabaches, exclamo “Si mi adorable señor”, y empezaron a hablar de lo que a cada uno le gustaba hacer. Caperucita le contó sobre internet y sobre el 3D; y el Lobo le contó sobre el abuelo rodamonte y sus historias, pasaron los tiempos y Caperucita Roja siempre saco la disculpa de ir donde la abuela para verse con su adorado Lobo. Un día si más no lo recuerdo  fue un sábado que el Leñador estaba tumbando los árboles y acabando con los bosques, cuando de repente escucho unas voces, se escondió tras los árboles y observó que era Caperucita y el Lobo. No salía del asombro cuando fue corriendo a contarle a la Abuela, golpeó y golpeó, y volvió a golpear, y como la Abuela era medio sorda casi no alcanzó a escuchar y preguntó ¿Quién es?.....“Yo…. el Leñador”. Abrió y sin esperar más la abrazo diciendo “No puede ser”, “No puede ser mi Señora que usted permita esos romances y amoríos”, (Yo pensé que estaba preocupada, porque era menor de edad, pero no), el seguía vociferando contra el pobre Lobo. “Esas relaciones no pueden ser”, ¡Cuales relaciones! Contesto la Abuelita. ¡La del Lobo con su nieta! ¿Cómo? Y se desmayó la abuelita, pero solo un tantico no más.
La abuela camino de aquí para allá, y de allá para acá, pensando: “Que voy hacer”..... ¡Ya se!. Dijo el leñador: “No hay que permitirle verse más con el Lobo; porque no se trastea de cuento o de bosque o de ciudad”. “¡Sí eso es!, me voy para el bosque de los tres cerditos, pero me llevo a Caperucita”. Y como pueden leer; el Lobo desde ese día vive solo y triste, y el Leñador murió de una enfermedad muy peligrosa, que desde esas épocas anida por todo el mundo y se llama “Chisme”.     
                                                     
                                                          
FIN.....
 
 

             




SHIRLEY RODRIGUEZ AREVALO



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